Elefantes es sinónimo de éxito y grandeza, representan una de las bandas más importantes del Pop-Rock en español de las últimas décadas. Después de más de veinte años de carrera han regresado con su último trabajo, La Primera Luz del Día y en Shopper Magazine hemos tenido la oportunidad de hablar con Shuarma, su vocalista, esto es lo que nos ha contado.

En 2005 hicisteis un parón y Shuarma siguió en solitario, hasta que volvisteis a trabajar juntos para sacar El Rinoceronte, Nueve Can- ciones de Amor y una de Esperanza y acabáis de sacar a escena La Primera Luz del Día, ¿cuáles fueron los motivos por los que decidisteis volver a trabajar juntos?

Pues es bastante difícil de definir, nosotros empezamos a tocar juntos en el 1995 y estuvimos hasta el 2006, allí perdimos ilusión, algo se había desvanecido y nosotros hemos sido un grupo que lo hacíamos todo cómo si fuera lo último, ya sea a nivel concierto o con un disco. Al sentir que no estábamos implicados al cien por cien decidimos parar y lo dejamos, pero no era un parón momentáneo, era verdaderamente dejar el grupo, entonces cada uno emprendió su camino y yo grabé tres discos en solitario. Después de ocho años separados nos juntamos un día y el grupo se puso en marcha, lo que parecía que había muerto se había dormido, despertó y volvimos a sentir la conexión que habíamos perdido, fue así de sencillo en realidad.

La materialización de la vuelta de la banda se vive con El Rinoce- ronte y con Nueve Canciones de Amor y una de Esperanza, la gente ha tenido un tiempo para escucharlos y asimilarlos, entonces… ¿qué balance sacáis de esos dos discos?

Bueno, era difícil la vuelta porque no queríamos vivir del pasado, es verdad que Elefantes en su momento tuvo éxito y no queríamos volver a lo que fuimos. Cuando volvimos lo hicimos con un disco nuevo porque no queríamos arrastrar el pasado, la verdad es que desde ese momento estamos en una etapa muy creativa, estamos haciendo muchas cosas y tenemos experiencias que contar, lo cierto es que vemos que mantenemos esa conexión. Independientemente de que te guste más o te guste menos lo que hacemos, lo que importa es que funcionamos y que tocamos canciones desde aquel lugar donde dábamos la vida por las canciones, sin que nos importe si gustan o no, al final hacemos lo que creemos, somos muy ajenos a modas, al Indie, el comercial y demás, todas esas cosas nos han importado tres huevos. Lo cierto es que siempre ha costado que la gente nos ubique, pero es lo que somos y no lo vamos a cambiar, siempre hemos tenido la necesidad de hacerlo todo desde lo más profundo de nosotros.

En La Primera Luz del Día el disco empieza y acaba con una canción instrumental, lo que me hace pensar que este disco es como si fuera una especie de ciclo, ¿van por ahí los tiros?

Sí, el título del disco quiere decir que al principio de cada día, cuan- do abres los ojos, es el mejor momento para pensar y decidir cosas, evidentemente hay muchas cosas que no puedes controlar, pero sí puedes elegir la actitud con la que te enfrentas a las cosas que te pasan y eso es lo que te define como persona. La actitud que tu tengas hacia tus compañeros, hacia la gente que te lee, a la gente a la que entrevistas, al panadero, a ti mismo o a tu familia es lo que te define como persona, eso somos nosotros mismos y nadie te lo puede quitar, ni los políticos ni su puta madre, así que nadie te puede decir con la actitud que tienes que ir por la vida. Al final el disco habla de esto, de estar en contacto contigo mismo, de saber quien eres, de escucharte, de quererte y por eso empieza con esa canción instrumental, hace un recorrido a lo largo de un día, hasta llegar a la última canción que se llama Al Oscurecer, allí donde acaba tu día. En ese momento piensas en lo que te ha pasado, en lo que te ha hecho reflexionar, en lo que has aprendido hasta que te embauca el sueño y de repente, aparece otra vez La Primera Luz del Día.

Entonces, ¿el disco es un manual de supervivencia diaria?

Bueno (risas), al final es solo una sugerencia, en esta época que nos ha tocado vivir donde hay tanta sobreexposición, tanta información… Todo lo que sucede alrededor del mundo está cerca de ti gracias a la tecnología, que por cierto es maravillosa, pero también tiene su lado oscuro porque suena tanto la voz de todo el mundo, que a veces no puedes ni escuchar la tuya. Cosa que te hace plantearte si realmente necesitas ese coche que te venden, si necesitas esto o lo otro, o si verdaderamente piensas lo que piensas. Por tanto este disco anda por ahí, por escucharte a ti, permitirte estar como tienes que estar.

Respecto a los fenómenos de masas, en una de las ediciones de Operación Triunfo los chicos hicieron una versión de Te Quiero, una canción de Elefantes con Santi Balmés y Sidonie ¿crees que puede ser un arma de doble lo salir en ese tipo de Shows?

Me importa un huevo que lo sea, lo cierto es que llega un momento que cuando haces algo eres incapaz de controlar hacia dónde va. Haces lo que haces dando lo mejor, una vez que está hecho y es de la gente, cada uno puede hacer con eso lo que quiera, si la gente de Operación Triunfo quiere cogerlo y utilizarlo, pues bueno, como yo no me identifico con eso pues no me repercute, intento no prestarle nada de atención. Me pasa algo parecido cuando viene alguien y me dice: ¡Tío, tu música es la hostia!, ¡Eres para mí un Dios! y bueno, eso es para la gente, lo valoro y lo respeto, pero lo que cada uno siente es suyo, así que ni entro ni salgo en lo que sientan los demás, en ese aspecto, que hagan lo que quieran.

Después de tanto tiempo, ¿es complicado distinguir si la música la haces porque la sientes o porque tienes a gente esperando a que saques algo?

Yo creo que hay momentos para todo, durante algún momento uno se convierte en esclavo de sí mismo, cae en los mismo dejes. Nosotros intentamos no caer en ese tipo de cosas, no quiere decir que lo consigamos, pero sí que lo intentamos y sobre todo ser muy honestos con lo que sentimos nosotros y no con lo que se espera, tengo la sensación de que lo hemos ido consiguiendo. De otro lado es normal que algunas cosas se repitan a lo largo del tiempo, porque al final somos los que somos, no pretendemos ser distintos cada día, pero tampoco apoyarnos en la comodidad y en la zona de confort.

Redacción_ Javier Sierra / Fotografía_ Vic Soriano