Es oficial. Harry Styles ya tiene un hueco indiscutible en la industria de la moda. La estrella del pop aparecerá en los futuros libros de historia de la moda. Es una de esas personas que inadvertidamente reescribe el futuro del sector sumido todavía en un presente anacrónico que segrega la ropa por género.

Harry Styles se ha convertido en el primer hombre en protagonizar en solitario la portada de Vogue USA. Y no solo eso. Además, viste una prenda que aparentemente no es para hombres: un vestido. Para muchos este hecho no significa nada, pero esto le otorga al cantante la condición de cum laude en el sector.

Desde que empezó su carrera en solitario, Harry Styles ha ido ganando peso en la industria musical, tanto que el cantante británico se ha colado en todas las playlists de éxitos del mundo. Su primer disco Harry Styles está considerado como uno de los mejores de 2017 por la crítica especializada y su sencillo Watermelon Sugar ha sido una de las canciones más escuchadas en los últimos meses. Este éxito le ha llevado también a entrar de lleno en el mundo de la moda y asegurarse un hueco en las revistas de moda de todos los países. Esto, en parte, debemos agradecérselo a su estilista Harry Lambert, que ha conseguido que Harry Styles sea el niño mimado de la moda actual.

El ex de One Direction es un asiduo a los arriesgados y extravagantes looks de Alessandro Michele, director creativo de Gucci con el que mantiene un idilio creativo, como el que lució para la portada de su último disco Fine Line o el vestido de encaje y volantes que está en boca de todos desde que se publicó la portada el pasado 13 de noviembre. En las páginas interiores del reportaje se atreve con faldas firmadas por Commes des Garçons o J. W. Anderson (otro de sus diseñadores fetiche), abrigos oversizes y desestructurados y pantalones megaestampados. ¿Estamos ante la consolidación del nuevo David Bowie de la actualidad o el Boy George de la era de los dos mil?

Imágenes de la editorial en Vogue USA por Tyler Mitchell

Los límites están para explorarlos y eso lo sabe bien Harry Styles. No es la primera vez que el cantante reivindica la moda genderfluid y ha roto los estereotipos que giran alrededor de la ropa. En otras ocasiones se ha atrevido a vestir prendas de colecciones femeninas, se ha pintado las uñas, se ha calzado zapatos con tacón e incluso ha vestido un traje de ballet rosa. “Cuando te das cuenta de que no tiene por qué haber una ropa para hombres y otra ropa para mujeres, cuando eliminas esas etiquetas, obviamente entras en un mundo de posibilidades infinitas. Es como cualquier cosa en la vida: cada vez que te pones barreras simplemente te estás limitando. Hay mucha alegría en atreverse a jugar con la ropa. Realmente nunca he pensado demasiado en lo que significa, simplemente se convierte en esta parte extendida de mi creatividad” reflexiona el cantante para Vogue USA.

No sabemos si este acontecimiento será una llamada a la acción para que los grandes diseñadores dejen de diferenciar sus colecciones con el binarismo hombre-mujer, pero lo que sí sabemos es que Harry Styles se ha consagrado como uno de los principales iconos de la moda de género fluido y de la nueva masculinidad.

Realmente es bastante tétrico que gestos como los de Harry Styles con la vestimenta sean tan reseñables en la actualidad y, aun más, en el mundo de la moda. Ojalá no sea el primer y último hombre en aparecer en portada y tampoco en vestir un vestido o prendas que tradicionalmente se asocian a las mujeres. Ojalá que, tras esta, vengan muchas más portadas en las que no haya que celebrar quién lleva qué, porque eso significará que estaremos más lejos de las férreas etiquetas de la moda masculina.

Y vosotros, ¿qué opináis de esta portada?

Redacción_ Rafael Ortiz