Las escapadas se han convertido en un must de los amantes del buen vivir, no hacen falta grandes periodos de tiempo para disfrutar de experiencias exclusivas en enclaves inolvidables.

En nuestra primera entrega de Escapadas os invitamos a descubrir el sur de Francia en una ruta imprescindible por la Región de L’Occitanie. Gastronomía, exclusividad e historia encuentran la combinación perfecta en las ciudades de Narbonne y Carcassonne, en un tour durante dos días que nos ha permitido conocer algunos de los aspectos más característicos y tradicionales del “arte del buen vivir”.

Ligeras de equipaje (o al menos eso nos parece) nos dirigimos a Madrid, para disfrutar de la nueva línea internacional de alta velocidad que une España y Francia gracias a la asociación Renfe-SNCF. En apenas cinco horas recorremos los casi mil kilómetros que separan Madrid de Narbonne, listas para vivir una experiencia intensa y de lo más gratificante que nos permitirá conocer la historia y gastronomía tradicional del sur del país vecino. Desde el convoy podemos admirar cómo los paisajes se van sucediendo, hasta llegar a la Región del L’Occitane. 

Un hotel entre viñedos y una cata de vinos excepcional en el Hotel Le Château L’Hospitalet se convierten en el punto de partida de nuestra aventura. Una degustación que nos permite conocer en profundidad las bodegas Gerard Bertrand, cuya variedad Cigalus se ha convertido en habitual de los Premios Nobel. Con el canto del gallo (literalmente hablando) nos ponemos en pie para descubrir los rincones de la ciudad de Narbonne.

En un recorrido de aproximadamente dos horas quedamos embelesadas con lo imponente de la catedral de Sant Just, de estilo gótico y aspecto de fortificación, descubrimos las galerías romanas, paseamos junto al Canal de la Robine y nos fotografiamos frente al Pont de les Marchants hasta llegar al mercado de Les Halles. Imposible resistirse ante tal cantidad de productos tradicionales de calidad, pero mejor reservar estómago, nos espera Les Grand Buffets.

Les Grand Buffets: Una experiencia gastronómica para todos los sentidos

Llega el momento más esperado de nuestro viaje, descubrir “Les Grands Buffets”, considerado como uno de los restaurantes buffet más reconocidos del mundo según los expertos y las más prestigiosas guías turísticas, así como un espacio gastronómico de referencia para el público francés. Nos recibe su propietario, Xavier Privat, para mostrarnos de primera mano todos los detalles del espacio, y contarnos algunos de los secretos mejor guardados de Les Grand Buffets. Nos adentramos en sus cocinas para observar de cerca cómo trabaja el equipo, y descubrimos cómo sus instalaciones cuidan hasta el mínimo detalle, para conseguir que cada producto llegue a los comensales con la máxima calidad.

Resulta sorprendente descubrir su extensa y selecta variedad de mariscos como las Ostras, Bogavantes (había toda una torre); 9 variedades de Foie artesanos, el Buffet de Quesos más grande de Europa con más de 113 tipos, una amplia oferta de repostería tradicional con más de 100 variedades y una cuidada selección de más de 70 referencias de vinos de la Región servidos en copa o botella.

Además nos acercamos hasta la Rôtisserie, un inmenso asador panorámico que nos permitirá degustar algunos de los platos más características de la cocina francesa tradiciona: steak tartar de caballo, Cassoulet, Coquille Saint Jacques Gratiné, “Vol au Vent” de ris de Veau et Morillesl. ¿Lo más increíble? Todo a un precio fijo de 35,90€.

Después de disfrutar de esta magnífica experiencia, emprendemos la marcha a la ciudad medieval de Carcassonne, con el estómago lleno y la ensoñación propia del buen comer. Una vez en la ciudad medieval, dejamos nuestros bártulos (que parecen incrementar por momentos) y nos dirigimos a visitar la ciudadela amurallada (Citè). El entorno parece sumergirnos en el más puro medievo y nos permite disfrutar de la caída del sol dentro del conjunto arquitectónico restaurado por Eugène Viollet-le-Duc en el siglo XIX. Al anochecer nos acercamos hasta el puente que comunica con el centro de la ciudad y observamos cómo la Citè se alza iluminada en lo alto de la colina.

La escapada llega a su fin, y a primera hora de la mañana nos encontramos de nuevo en Narbonne, para subirnos al tren de alta velocidad. El wifi nos permite ponernos al día entre artículos y mails, mientras comentamos unas jornadas cuya intensidad nos ha dejado el mejor sabor de boca y un recuerdo inolvidable.

Realizado por Claudia Martínez y María Huertas