Todos sabemos que un desfile de moda es algo llamativo, atrayente, codiciado y bastante inaccesible, una experiencia de la que muchos desean formar parte por lo menos una vez en su vida. Es un evento que tiene como principal misión, dar a conocer las nuevas colecciones de los diseñadores y las casas de moda, pero aunque un desfile de moda sea un momento poderoso en la industria, no deja de ser algo que ya tiene muchos años de vida y según muchos profesionales del sector, es algo que se está quedando obsoleto.

Han pasado más de 150 años desde el primer desfile de moda, y es cierto que el espíritu de esos primeros desfiles no tiene nada que ver con los que vemos actualmente, antes las colecciones se mostraban solo a clientas para que compraran los vestidos, posteriormente a clientas y prensa especializada porque solo se hacían con Haute Couture, y con la aparición del pret-a-porter, se sumaron a los invitados anteriores, los compradores y clientes de grandes superficies. Actualmente la esencia de un desfile de moda es causar impacto, repercusión mediática, conseguir portadas de revistas y sobre todo que se hable de la marca, además de lo evidente: presentar la colección del diseñador.

Por otro lado, aunque este evento siempre ha sido considerado como muy poderoso en la industria, hace ya varios años que se pone en duda su necesidad o su efectividad. Muchos piensan que es una manera muy cara de mostrar colecciones o conseguir visibilidad, por eso se empezó a optar por otras formas de mostrar el trabajo, como los fashion films, las muestras en los salones sobre maniquí o incluso de manera digital enviando imágenes y vídeos a los clientes. Maneras todas ellas interesantes y efectivas, pero que para muchos y para mí, solo son iniciativas que complementan el momento del desfile.

Presentar las colecciones sobre una pasarela tiene un gran impacto sobre la imagen que se quiere transmitir de la marca, es el único momento en directo donde las firmas pueden exhibir las prendas exactamente en el ambiente y el universo creativo que ellas quieren, con los estilismos más apropiados sobre perchas vivientes perfectas que transmitan el espíritu de la firma, todo esto unido, aporta un efecto de prestigio que muchas otras marcas no pueden tener.

Todos los detalles de un desfile son cuidados al milímetro, desde la invitación hasta la iluminación, pasando por la música que es algo vital, y la puesta en escena que es fundamental para que cuando se vea la prenda en movimiento despierte las sensaciones esperadas en la clientela y la prensa. El des le es el evento más importante para una firma por su gran repercusión en prensa y medios especializados y ahora con la llegada de internet y redes sociales, mucho más. Actualmente, además de las dudas sobre la efectividad de un desfile de moda, otro debate está sobre la mesa ¿debería replantearse el modelo actual de las semanas de la moda?

Es cierto que algo que agota la pasarela y juega en su contra es la rivalidad entre ellas, primero por las fechas, es importante cuando se celebra una fashion week, luego por el horario porque es muy importante quién va a asistir al show y sobre todo la necesidad por destacar. Hay que tener en cuenta que aproximadamente, entre los 190 desfiles de hombre, los casi 30 de Costura y los más de 370 de mujer, esto hablando de los oficiales, tenemos casi 600 desfiles por temporada a nivel internacional, y entre tantos, la prensa siempre demanda algo interesante por lo que tener una excusa para seleccionar la asistencia a un show, una asistencia realmente difícil de conseguir. Pero además hay que sumar que la continuidad del calendario de la moda tradicional es cuestionado por otros motivos bastante importantes como los siguientes:

  • El mundo online y las redes sociales porque han hecho que la moda llegue a todos los rincones del mundo en cuestión de segundos. La nove- dad y la inmediatez es lo que prima, por eso los des les 6 meses antes de la llegada de las prendas a tienda hace que la colección pierda impacto. – El lowcost tiene una rapidez impresionante para copiar y poner en sus tiendas diseños de las pasarelas, esto hace que las colecciones auténticas queden obsoletas y fuera de juego antes de que se pongan a la venta.
  • Las temporadas se difuminan, las grandes marcas tienen clientes por todo el mundo y las condiciones climáticas son muy diferentes en una misma fecha, por lo que presentar colecciones por temporadas se hace insostenible.
  • Las precolecciones de crucero y prefall cada vez salen más rentables, por eso los des les de estas colecciones que están fuera del calendario tradicional deben ser muy considerados.
  • La crisis ha hecho que empresas potentes como Burberry o Tom Ford adelanten sus fechas de presentación, que unan las presentaciones de hombre y mujer para evitar dobles congregaciones de clientes y prensa y además propongan los des les con un n comercial inmediato, el “see now buy now”, compra inmediata tras el des le.

Todos estos datos, dan la razón de que el sistema tradicional se debe adaptar y cambiar, y a su vez, debe cambiar la organización empresarial. Los pedidos deberían hacerse antes de la presentación del desfile, sin conocer los criterios de la prensa, ni los likes de las redes sociales, por eso la figura del comprador tendrá mucha más responsabilidad. Los fabricantes arriesgarán más en los materiales y en las producciones que serán más rápidas y además, fotógrafos, modelos, agencias, y otros profesionales envueltos en las campañas de publicidad deberían trabajar con una confidencialidad extrema y con mucha más rapidez.

Si esta tendencia de negocio llega a buen puerto, la moda se va a complicar mucho más, pero sí que es verdad que la auténtica moda, la que inventa y crea tendencia, debe abrir los ojos a la actualidad y a la evolución. Estoy seguro de que se adaptará y nos seguirá sorprendiendo, y de lo que también estoy seguro, es de que aunque cambien o evolucionen, seguirá habiendo maravillosos desfiles de moda porque, por mucho que digan críticos y expertos, ninguna época o evolución acabarán con los 20 minutos que más transmiten, que más emocionan y que más hacen soñar a toda la industria. Este dato tan importante e intangible es el que da fuerza para decir que pase lo que pase en la industria… el desfile debe continuar.

Redacción_ Andrew Sánchez