La moda tiene muchas parcelas a tener en cuenta y cada una de ellas, a su vez, tiene otras tantas que no se pueden dejar a un lado. Por esto, siempre he dicho, que la moda no es solamente ropa, hay que mirar más allá para conocerla, respetarla y aprender de ella, y sobre todo para entender su evolución a lo largo de los años, tanto en estilos y tendencias como en sus estrategias, sus proyectos y como industria.

Una de esas evoluciones, se llama PRET-A-COUTURE, una forma relativamente nueva en nuestra sociedad de entender la moda y de proponer moda, que nace, tal y como el propio nombre dice, de una contracción entre pret-a-porter y la haute couture.

La moda en un principio era la alta costura, prendas exclusivas realizadas totalmente a mano y cargadas de artesanía que hacían a las personas de la alta burguesía diferenciarse entre sus semejantes. Debido a sus altos precios, siempre ha estado al alcance de gente adinerada, la moda era solo para unos pocos, pero a raíz de la gran revolución y democratización que hubo en la moda en los años 50, nació un nuevo concepto llamado pret-a- porter, que significa, “listo para llevar”, Una nueva vía de hacer moda que evidentemente no tiene la calidad ni la exclusividad de la Alta Costura, pero que aportaba moda asequible para la mayoría de los bolsillos.

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Tras muchos años de convivencia de estos dos grandes sectores de la moda, se ha podido ver que que el pret-a-porter ha ganado cada vez más terreno a la exclusiva costura, ya que el primero ampliaba sus miras con diferentes versiones, incluido el pret-a-porte de lujo fabricado por las propias casas de Alta Costura para no tener que cerrar sus talleres. Algunas de estas casas siguen creando las colecciones de costura y siguen aportando prendas exclusivas, de alta calidad y esa atención personalizada; unas prendas que pocas mujeres se pueden permitir y con las que la mayoría sueñan y desean. Dos emociones que son vitales en la industria de la moda.

Hace aproximadamente unos 10 años, esta industria observa que el mercado está tan globalizado que, cuando un modelo de una casa de moda triunfa, al poco tiempo ya es copiado o sirve de inspiración en cualquier lugar del mundo y a todo tipo de precios. Esta globalización y democratización de la moda junto con el cambio de vida y las necesidades de la clientela que ya no dispone del tiempo que necesitan las pruebas de los vestidos de alta costura, ha provocado que surja una nueva visión, una nueva forma de hacer moda, aquí es cuando nace el PRET-A-COUTURE. collage222

Una moda que va a caballo entre el pret-a-porter y la costura tradicional, destinada a aquellos consumidores que no quieren verse vestidos como miles de personas y no pueden o no quieren pagar una fortuna por una prenda exclusiva y hecha a medida.

Este nuevo sistema es impulsado al igual por firmas como por diseñadores, ya sean de alto nivel como de pequeñas empresas, y está basado en un patrón flexible y en la combinación de características y sistemas de fabricación de las anteriores formas de crear moda. Básicamente el pret-a-couture tiene dos sistemas que a menudo pueden ir unidos. El primero es haciendo una serie limitada de modelos a semi-medida, que no están totalmente acabados para poder ser terminados manualmente tras el ajuste al cliente y tras la elección de acabados a su gusto y petición. Y el otro sistema es haciendo un modelo como muestra para el desfile, el cual estará confeccionado en gran parte a mano. Se realizará para el cliente bajo pedido y con la posibilidad de variar el patrón, el color e incluso algunos detalles para que sea una pieza algo más exclusiva, eso sí, restado en las calidades, técnicas y la exclusividad absoluta de la alta costura por lo que disminuye el precio final de la prenda. Es un equilibrio perfecto para esta época, perfecto para aquellos que reclaman su identidad y quieren diferenciarse del resto sin dejar totalmente de lado los valores y la atención personalizada de la Alta Costura.

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En España, una de las muestras de esta nueva versión de moda que cada vez tiene más adeptos, es la diseñadora Teresa Helbig. Sus magníficas colecciones siempre están compuestas por prendas con tejidos y detalles realizados a mano por su equipo y por otros profesionales. Unas colecciones cargadas de valor tanto en lo material como en lo emocional, muy valoradas y admiradas por público y prensa especializada. Dichas colecciones no son producidas en serie, las clientas visitan su atelier de Barcelona para ver los diseños, y una vez que han elegido un modelo, este es confeccionado a medida, modificando el patrón si es necesario y adaptando colores y detalles para que la clienta quede satisfecha a la hora de recoger su vestido joya, como ella los llama. Unos vestidos que aunque tienen la base del pret-a-porter tienen el alma y parte de la labor manual de la Alta Costura, unos vestidos que apuestan por un estilo y una calidad que dure toda la vida, antes que por las tendencias pasajeras. En definitiva, vestidos que no son solo ropa… son algo más.

Así de caprichoso e inteligente es el mundo de la moda. Cambia, evoluciona y se adapta a las épocas y a las situaciones buscando siempre la mejor salida para el negocio, pero siempre inclinando la balanza por las cosas bien hechas, por las prendas deseadas que te hacen sentir único y especial, y sobre todo apostando por nuevas formas de crear prendas que no hagan perder la ilusión de todo aquel que sea un apasionado de este universo llamado MODA.

Realizado por Andrew Sánchez

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