Seguramente os habéis preguntado muchas veces por qué volvemos a ver prendas y accesorios que cuando desaparecieron en su momento casi lloras de alegría por haberlas perdido de vista.

La riñonera, las chanclas de goma con calcetines al más puro estilo guiri, los Crocs o el espantoso chándal de tactel, prendas que llenan las calles los medios.

Estamos viendo prendas que han sido tan criticadas por la industria de la moda y catalogadas como chonis, cutres o rancias, pero ahora,  parece que están más de moda que nunca, que son las prendas más deseadas por los jóvenes consumidores y las más instagrameadas.

Pero…¿qué ha pasado para que todo esto que antes estaba realmente mal visto por la industria de la moda, resulta que hoy en día es lo que triunfa?. Incluso podemos decir que  cuando se le pregunta a algunos diseñadores por qué crean colecciones basadas en lo que siempre se ha conocido como “mal gusto” no dudan admitir que no es algo casual, que están hechas a propósito.

Todo empezó hace un par de años cuando la falta de creatividad en la industria dio pie a que la falta de  belleza, el feísmo, resultara interesante y atractivos.

Vetements lo presentó y ha ido en cabeza admitiendo que su ropa gusta tanto porque es fea, algo muy cierto ya que realmente está basada en lo que siempre se ha considerado feo y de mal gusto, pero también es cierto que triunfa y así lo dice en su frase, porque su ropa gusta, gusta sobre todo al publico joven que siempre está hambriento de novedad y está cansado de ver siempre lo mismo.  En realidad, todos estamos candados de ver siempre lo mismo, la misma belleza, por eso llega un momento en que vemos la belleza donde no la hay, y no se limita solo a la ropa, en moda también se ha extendido a localizaciones feas, poses feas, modelos feos, así que estamos viviendo un momento en la moda que recuerda bastante al heroin chic y a las bases del feísmo que implantó Miuccia Prada en los 90, esos 90 que ahora están tan de moda y un hecho que nos recuerda que los ciclos de la moda siguen funcionando.

Pero el verdadero culpable del auge del mal gusto es el hecho de que se le ha otorgado mucho más poder de decisión al consumidor real, sobre todo gracias a las redes sociales, por suerte o por desgracia para otros, en ellas imperan los likes, y lo feo los tiene a cantidades industriales. Esos likes llegan gracias a la libertad que ahora tenemos para decir que algo catalogado como feo nos gusta porque nos sentimos apoyados por otros tantos millones de seguidores que opinan igual, por lo que la moda hoy en día está en manos del ciberpúblico que ha hecho de esta unión su fuerza y de las  nuevas generaciones que como es ley de vida siempre intentan salir de lo establecido y de las normas, sobre todo a la hora de vestir.

Toda esta situación me hace pensar que realmente el feísmo y el mal gusto siempre ha existido en la vida real de las personas, no en las revistas de moda, pero no era ten evidente porque era algo que nos daba miedo reconocer que era de nuestro agrado ya teníamos un dedo acusador que pronto nos catalogaba de horteras, cutres, chonis o cualquier otro calificativo relacionado con el mal gusto y también me queda más claro que muchas de esas personas que llevaron esos adjetivos a sus espaldas, realmente se merecían otros distintos como el de sincero y valiente, porque apostaban por su gusto propio, no engañando a nadie y saliendo de las normas establecidas en una época en la que era mucho más difícil ser aceptado por ello.

Se culpa y se critica a la moda de imponer el feísmo porque le apetece, o porque es lo que toca, y no nos damos cuenta una vez más de que la moda suele mostrar lo que nosotros queremos ver, por lo que somos los verdaderos causantes y culpables de que hayan aparecido prendas tan feas (o no) como los mom jeans con rodilleras de plástico transparente que triunfan en la calles y en las redes,

Así es la moda, se encarga de mostrarte lo que todavía no sabías que querías para hacer que lo desees, o quizás te muestra lo que siempre has querido pero no te has atrevido a desear.

Seamos valientes y no tengamos reparos en decir lo que nos gusta, tanto si se trata de la elegancia y la belleza como del feísmo, en la variedad está el gusto y porque el feísmo también ha puesto de moda una nueva norma, esa norma es…que no hay normas.

Busquemos la belleza en lo que no la tiene…¿o si?, es algo que solo lo puedes decidir tú, hazlo con total libertad y no es necesario que te aferres a ello, porque de todos modos en un par de temporadas tendrás que volver a pensarlo, el secreto está en disfrutar de ello y vivir la moda con sinceridad.

Realizado por Andrew Sánchez

BANNER-TESLA