Volver a empezar, ¡otra vez!
Volver a comprar zapatos y libros
Volver a encontrar los viejos amigos
y juntos volver… ¡a empezar!
¡Así es! se acerca septiembre. Aún recuerdo a mi padre conduciendo camino al colegio mientras cantaba la famosa cancioncilla, mientras esbozaba la mejor de sus sonrisas. Mientras, mis hermanos y yo, enfadados en el asiento trasero del coche, nos preguntábamos: Pero si acaban las vacaciones, ¿cómo puede ser que esté alegre? ¿Acaso le parece divertido que vayamos al colegio? Ahora soy yo la que conduzco, y al cantar me doy cuenta de lo que realmente le alegraba de esa canción. ¡La vuelta a la rutina, a la normalidad, a los horarios!

Los hábitos aportan un mecanismo importantísimo de constancia y regularidad. Podrían considerarse pilares fundamentales, para mantener nuestro equilibrio emocional, así como la armonía en las demás esferas: vida familiar, laboral, escolar, etc. Esta rutina es la que nos ayuda a autorregularnos, a planificar y controlar los acontecimientos, hecho que nos aporta seguridad e incrementa nuestra autocon anza, algo esencial para reducir la ansiedad.

recetas-para-ninos-vuelta-cole-xl-848x477x80xXEs importantísimo incorporar estas pautas desde edades tempranas, de modo que sea posible incrementar su complejidad y nivel de respon- sabilidad progresivamente, a medida que el niño se desarrolla y aprende a dominarlas. Como dice R.Driekurs “La rutina diaria es para los niños lo que las paredes son para una casa, les da fronteras y dimensión a la vida. La rutina da una sensación de seguridad. La rutina establecida da un sentido de orden del cual nace la libertad.”

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Aún así la vuelta a la rutina, en este caso al colegio, puede ser sumamente tediosa para muchos escolares, ya que el n de las vacaciones suele ser motivo de tristeza y ansiedad. Pero como bien dice la última estrofa de la canción y “Juntos Volver ¡A empezar!” De este modo los padres también se convierten en protagonistas de la vuelta al cole, un momento en el que es preciso mantener una actitud positiva, a n de disipar los sentimientos negativos que produce que el verano llegue a su término o la reincorporación laboral. A continuación os planteamos algunas pautas para facilitar la incorporación de los más pequeños a la cotidianeidad:

  • Anticipar sucesos: unas semanas antes es recomendable empezar a hablar sobre el hecho en sí, escucharles, responder sus preguntas, inquietudes y miedos, a n de darles con anza y apoyo. Una opción es prepararles progresivamente para seguir el horario que mantienen durante el curso escolar, por ejemplo acostarlos y levantarnos antes, de este modo evitaremos el cansancio de los primeros días.
  • Validar sentimientos: como mencionábamos con anterioridad, es muy importante partir de una actitud positiva, hay que abstenerse de comentar la pereza que nos da la vuelta al trabajo. Además podemos contrarrestar esa sensación hablando de las cosas positivas que implica el inicio del nuevo curso: encontrarse con sus amigos, conocer niños nuevos, aprender cosas, salir de excursión, etc.
  • Ser flexibles y establecer un periodo de adaptación: todo cambio genera inseguridad, sobre todo el primer día. Es preciso ser pacientes durante al menos un mes, para que el niño se acomode al horario escolar. Cada niño tiene un tiempo de adap- tación, pero cuanta más rutina se establezca en el hogar más rápida y sencilla será su plena adopción de las nuevas pautas. En este caso, es muy importante que exista una plani cación no solo de la jornada escolar sino también de las actividades extraescolares (¡ojo! con la sobrecarga de estas últimas). También es recomendable recordar que la jornada lectiva no debe exceder de las ocho horas diarias, y que es conveniente la práctica del ejercicio físico a n de liberar energía.

Realizado por Claudia Molpeceres

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