Mindfulness para niños y adolescentes

¿Qué es Mindfulness?

Mindfulness es una técnica con la que englobamos práctica meditativa y psicoeducación. Es una técnica muy beneficiosa como hábito cotidiano entre la población, así como una de las terapias más novedosas para el tratamiento de algunos trastornos y patologías psicológicas y médicas, siempre en conjunto de otras terapias más específicas, por sus amplios beneficios tanto a nivel físico como psíquico.

Mindfulness ha sido definida de muchas formas, aludiendo en todas ellas al desarrollo del estado de presencia (ser y estar aquí y ahora), el desarrollo de una conciencia lúcida y serena que vive en el momento presente con ecuanimidad (sin juzgar lo que está ocurriendo) y con aceptación, que no resignación.

En definitiva, Mindfulness trata de desarrollar la atención o consciencia plena al momento presente. Vivir aquí y ahora. ¿Qué beneficios aporta la práctica de Mindfulness en los niños y adolescentes?

De forma general, en aquellas personas que practican Mindfulness, se producen múltiples beneficios a diferentes niveles: fisiológico, inmunológico, emocional, conductual, neurológico, etc. Más específicamente, podemos añadir que cada persona orienta el beneficio de la meditación hacia su propia necesidad individual.

Centrándonos en niños y adolescentes, podemos destacar los siguientes beneficios derivados de esta técnica que la investigación científica ha manifestado:

– A nivel cognitivo, destaca la calma y serenidad que posibilitan la mayor concentración. Cuando estamos calmados y nuestra mente está serena, podemos enfocar la atención en lo que sea que vaya a ocurrir, lo que se traduce en un mejor rendimiento en la actividad que estemos haciendo -ya sea gestionar una emoción, hacer un ejercicio, atender a una explicación, ver una película, planificar una acción, etc.- Por otra parte, la meditación mejora otras capacidades cognitivas como son la capacidad de abstracción, de lógica, de cálculo, la creatividad, etc.

– En el plano emocional y de la personalidad podemos destacar: aprender a escuchar a sus propias emociones, experimentado de manera útil, sana y adaptativa, aprendiendo a responder en lugar de reaccionar (lo que implica menor impulsividad); la mejoría en la gestión del estrés, así como de la ansiedad y frustraciones ya que desarrollará mayor capacidad de aceptación de lo que le ocurre; mejoría de la autoestima, la seguridad y la confianza en uno mismo; aprendizaje de los propios límites y capacidades; aprender a perdonarse a sí mismo y a los demás; desarrollo de la gratitud, la responsabilidad y el amor.

– En el plano fisiológico destaca la mejoría en el sueño, en el sistema inmunológico, en la presión arterial, etc.

– En el plano académico, se ha constatado una mejoría del rendimiento. La práctica de Mindfulness implica una mejoría de la capacidad de aprendizaje, la atención y la memoria.

– En el plano conductual, destaca una menor violencia y un desarrollo de habilidades sociales, asertividad y empatía.

– En el plano neurológico, los estudios han revelado, entre otras cosas, que practicar Mindfulness: ayuda a prevenir la pérdida de volumen que se da en la sustancia gris cerebral con la edad; favorece una mayor población de pliegues cerebrales lo cual está relacionado con el rápido procesamiento de la información;0 induce un mayor incremento de la actividad cerebral izquierda en áreas cerebrales anteriores y medias, un patrón de laterización que se asocia a una disposición afectiva positiva; reduce la activación de la red neural por defecto, red de neuronas que se mantiene activa cuando nuestro pensamiento “está divagando”; reduce la actividad de la amígdala, área cerebral relacionada con el miedo y la ira; favorece la actividad de la corteza prefrontal, área cerebral relacionada con las funciones ejecutivas –inhibición de conducta, planificación, atención, capacidad de toma de decisiones…-.

En definitiva, el niño que practica Mindfulness sentará las bases de una madurez más saludable y sólida a diferentes niveles.¿Es fácil de practicar?

Sí. La práctica es sencilla. Es fácil comprender cómo llevar a cabo los ejercicios, si bien es cierto que hay que saber cómo realizarlos correctamente y tener en cuenta que, al principio, será algo costoso que “nos salgan bien”. No obstante, el proceso de desarrollo de la atención plena o consciencia plena (así como el resto de beneficios derivados de la meditación) no es tan sencillo: requiere tiempo y práctica y la ayuda de un profesional con la formación adecuada y experimentado en la técnica.

¿Para qué niños está indicado?

Meditar es estar con uno mismo, conocerse, es aprender a ser buena persona, es crecer interiormente, aprender a ser compasivo con uno mismo y con los demás, a empatizar, a vivir sanamente las propias emociones y las de los demás, etc. Así, es fácil deducir que está indicado para todos los niños, adolescentes y adultos como práctica saludable del día a día.

En definitiva…

Cuando practicamos Mindfulness, no cambiamos nuestro mundo exterior, pero sí cambiamos el interior: nuestro mundo interior pasa de ser un reino donde habita la ansiedad descontrolada, la sobrepreocupación, la infelicidad y la insatisfacción crónica (a pesar de vivir en la abundancia), a ser un lugar lleno de serenidad, consciencia, paz, aceptación (que no resignación), gratitud y amor. Realizando un verdadero cambio en nuestro mundo interior, cambiará también nuestro mundo exterior, porque “lo que tenemos dentro” lo proyectamos hacia fuera constantemente y en todos los ámbitos de nuestra vida.

¿Cómo negarles esto a nuestros niños?

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