La popularidad de la serie de Netflix “Stranger things” no deja indiferente a nadie, es obvia la gran notoriedad que se percibe en los medios. La admiración de la gente por las celebridades se traduce en reclamo publicitario para cualquier tipo de industria. El caso de unos niños que no sobrepasan los 14 años no iba a ser menos. Hay un personaje de la serie que ha trascendido bastante más en algunos aspectos que sus compañeros. Eleven como personaje y Millie Bobbie Brown como actriz son la revelación de estos dos últimos años. Todo el mundo quiere un trozo de ella, las firmas de moda se la rifan, los programas de televisión la quieren como invitada, el sector de la publicidad querrá su imagen y seguro que ya le están lloviendo los papeles para futuros proyectos. Hasta ahí todo correcto.

El problema aparece cuando hace unos días la actriz estaba en boca de todos por la supuesta publicación de una lista de “las actrices más sexys”, cosa que después se desmintió. Además de la creación en instagram de un hasthtag llamado “Mileven” que une los nombres de Mike e Eleven (los personajes de la serie) insinuando el deseo de los fans de una relación de éstos dos niños. Hace unos pocos días el mismo Finn Wolfhard hacía unas declaraciones bastante fuertes: quería que se lo dejara de acosar por redes sociales a él y su familia y amigos debido a que hay fans que vía redes sociales le hacen insinuaciones nada corrientes para el joven.

Toda esta cuestión normaliza la completa sexualización de, y volvemos a repetir, una niña de 13 años. ¿Por qué? simple y llanamente porque el juego es sencillo: casi sin que la mayoría se de cuenta, la joven imita y toma actitudes de personas adultas.La visten con vestimentas de adulto, la maquillan, la peinan, la hacen posar como algo que no es, una mujer adulta. El convertirla con o sin querer en una especie de ‘Lolita’ de Nabokov nos lleva a entrar en el esquema de lo moral y ético.

Muchos estudios recientes sobre el tema recalcan lo mismo: los jóvenes consumen sexo a edades cada vez más tempranas (desde los 10 u 11 años). Está en internet, está en la televisión y en todos los medios audiovisuales. El peso de la sexualización recae mayormente sobre las mujeres, y en éste caso las niñas. Mientras la demanda por la juventud y la belleza se hace más grande, el objeto de sexualización se hace más frágil, es decir, de menor edad. Además de la obsesión de lo jóvenes  por ser como los famosos a los que admiran ya sea por sus oficios o por su estética. Todos estos factores pasan por delante de nuestros ojos a diario, a todas horas, por todos lados. Unos se dan cuenta, otros no, otro lo saben y no hacen nada por pararlo, pero lo que está claro es que una pequeña parte de personas se lucran con ello, a costa de desvirtuar la inocencia de unos niños que tienen toda la vida por delante y una carrera exitosa que acaba de empezar pero que de un momento a otro puede terminar en el olvido rápidamente.

Esperemos que éste no sea el caso de ninguno de los niños de Stranger things. Niños con un talento en bruto y sobre todo en alza. Millie Bobby Brown es un diamante en bruto, todo un portento. Actúa, tiene carisma, una personalidad arrolladora y un talento bastante evidente. Está claro que nos lleva locos a todos desde que la vimos por primera vez en la serie, pero lo único que debemos hacer todos es admirarla por su trabajo, por lo que es y por todo lo que le espera por delante.

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