Leonardo Cano. Constancia, persistencia y pasión por la lírica.

Es apasionante escuchar sus palabras. Como si de un libro abierto se tratara Leonardo Cano nos relata cómo un “archivo de obsesiones” se transformó en La edad media. Un proceso creativo donde constancia, persistencia y una expresa pasión por la lírica se traducen en una obra despiadada y tierna, que nos traslada a un pasado cercano de ilusiones desbaratadas.

¿Quién es Leonardo Cano? Cuéntanos un poco sobre ti, tu trayectoria, cómo decides empezar a escribir…

Soy Licenciado en Derecho, cuento con un master en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, y en estos momentos me encuentro realizando el doctorado en Literatura Contemporánea. Empecé a escribir en un momento que casi no recuerdo, podría decirse que desde siempre he escrito. De pequeño me refugiaba en una habitación atiborrada de libros, en la que me pasaba la vida leyendo. Primero a Enyd Blyton, luego a Miguel Hernández o Cernuda. Supongo que mi inicio en la escritura nace fruto de esa mímesis, de la voluntad de imitar a aquellos escritores que admiraba. Empecé escribiendo poesía, luego relatos, sin embargo siempre he tenido la idea de hacer una novela, cuya realización iba continuamente postergando. Mientras iba apuntando y guardando cosas que me inquietaban, me interesaban… Y con ese “archivo de obsesiones” me enfrenté a la realidad de, o bien descartar por completo su realización o ponerme a ello. Y así surgió La edad media.

¿Qué encontramos en las páginas de La edad media?
Es una historia sobre la frustración, sobre los sueños rotos. Está dividida en tres historias cruzadas en el tiempo. Una de ellas es la del instituto, unos chicos que estudian en un colegio privado y de curas; en la segunda estos mismos personajes que reaparecen quince o veinte años después, una vez han accedido al mundo laboral, y la última es un chat que refleja la relación a distancia de uno de esos personajes con su novia. A través del tríptico se analiza una historia de aspiraciones desbaratadas, de los anhelos que todos tenemos desde niños y cómo la realidad nos da de bruces. Estos personajes tienen que lidiar, no solo con la frustración, sino también con su respuesta a la misma.

ENTREVISTA LEONARDO CANO-3

Tres historias entrelazadas entre sí ¿Cómo es esa generación que se describe en la novela? ¿Te sientes identificado con ella?
Es una generación de los que nacieron en los 80 y cuya infancia y juventud transcurrió más o menos en los 90, con la que yo me siento reflejado porque es la época que viví. Esa generación probablemente era, al menos entre las clases acomodadas, una generación de infancia despreocupada que a los treinta, esa edad media, se ve obligada a enfrentarse a una gran crisis económica y social que ha afectado especialmente a España. Imagino que esas ilusiones desbaratadas, esos sueños rotos, ocurrirán siempre, porque la vida con los años hace que se trunquen, o que no todos se cumplan, pero probablemente la crisis lo haya hecho con más virulencia, con más fuerza, para una generación en la que me incluyo.

Tres historias entre las que media la edad

La edad media ¿Por qué? ¿A qué refiere el título?
La edad media se refiere a esa mediana edad, a los treinta, como el verso con el que empieza la Divina Comedia “En la mitad del camino de nuestra vida…”. Por otro lado, refiere al periodo histórico de la Edad Media (en mayúscula) considerado como una época salvaje y violenta, ya que en ese colegio se muestra bastante la violencia y salvajismo existente en las aulas. Por último, quise hacer un juego de palabras inspirado en el título de una película de Arthur Peyn La Noche se Mueve (Night Moves). Es un título de doble sentido, por un lado la noche se mueve, porque toda la película transcurre en la noche, y por otro lado el personaje protagonista es jugador de ajedrez, de modo que si traducimos directamente el título sería “la noche mueve”. En este caso eran “tres historias entre las que lo que mediaba era la edad”, un juego de palabras que también me pareció adecuado.

La definen como una novela furiosa y lirica ¿Cómo se funden ambos aspectos en la narración?
Desde un principio, desde que la escribí, quise que el estilo y la trama tuviesen la misma fuerza, que hubiese consonancia entre fondo y forma. Asimismo en el interior de los diferentes narradores de la novela o en al menos algunos de ellos, se puede ver esa furia reflejo de su frustración, así como algo de resentimiento. Es una especie de expresionismo, la realidad está totalmente modi cada para producir unos sentimientos. La realidad que yo he vivido o la realidad a la que todo el mundo asiste no es tan así, pero al modi carla sí genera los sentimientos de frustración, de ansiedad y de inquietud, que buscaba transmitir al elector. Por otra parte, el lirismo es algo que, dado que soy lector de poesía y empecé escribiendo poemas, me interesaba mucho e intenté crear unos narradores que dentro de la furia, y el drama, encontraran una esquina de poesía, un fogonazo de lirismo y también bastante ironía y sarcasmo. Algo que los lectores han dicho que prepondera en la novela. Y que empleo como contrapunto al drama.

Si existe algo que me intriga especialmente es el proceso creativo de cada autor. Unamuno nos hablaba de escritores “Vivíparos” y “Ovíparos”, plan Vs inspiración. ¿Es Leonardo Cano un escritor métódico o prefieres dejar todo uir y luego revisarlo?
Hay muchas teorías, diferentes estrategias a la hora de escribir. Por ejemplo Javier Marías siempre habla de los escritores con brújula o los escritores con mapa. Los que trazan un mapa y lo tienen todo, o los que llevan la brújula y simplemente saben hacia donde ir. En este caso, seguí los dictados que escuché en una conferencia de Vargas Llosa, escribir sabiendo más o menos lo que quieres, sabiendo hacia dónde vas, pero escribir durante todo el tiempo y sin excusa, hasta tener algo terminado, una especie de lo que Vargas Llosa llama “Magma”, sobre el que puedes empezar a cortar y a trabajar. Al final la técnica es escribir, escribir y escribir, porque lo más difícil a la hora de escribir una novela no es empezar ni terminar, es seguir, ya que siempre hay excusas para dejarlo. Así que tener un pequeño esquema para saber hacia dónde ir es algo muy útil.

Hace un par de meses preseleccionaron La edad media para el Festival de Primera Novela de Chambery ¿Te lo esperabas? ¿Qué ha supuesto tal reconocimiento?
No es que no lo esperase, y que esa posibilidad de no esperarlo me haya sorprendido, es que nunca esperé nada. Quizás por eso la novela ha ido muy bien, tanto la crítica, como respecto a las ventas. No lo esperaba porque no me había puesto en ninguna posición en la cual yo ahora esté por encima o por debajo de mis expectativas. Lo que quería era escribir la mejor novela posible y publicarla de la mejor manera y en el mejor lugar posible, y así ha sido.

¿Hasta qué punto influye la narrativa de Bret Easton Ellis y su obra Menos que Cero en La edad media?
Uno nunca sabe cuánto in uye una sola obra en la obra de un escritor, es quizás la suma de muchas de esas obras importantes en la vida de uno, lo que seguro suponen algo trascendental. Cuando leí Menos que Cero recuerdo que me sorprendió su tono nihilista, así como la falta total de empatía del narrador, cuestiones que me descolocaron y me apasionaron a la vez. Tanto Bret Easton Ellis, como Nabokov, Vargas Llosa, Miguel Hernández, Cernuda, u otros autores actuales, seguro han tenido mucho que ver en mi escritura. Y bueno que algunos comparen mi prosa con gente así, evidentemente, me reporta mucho orgullo y alegría.

Redacción_María Huertas
Fotografía_ Vic Soriano

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