Hace un par de días pudimos disfrutar de la costa y la gastronomía murciana en toda su esencia. Nos habían hablado del sitio, pero no nos decidíamos a ir, hasta que nuestra querida amiga Bárbara del blog Barbireando, nos invitó a disfrutar de toda una experiencia gastronómica en el restaurante La Chara, ubicado en Isla Plana, un maravilloso enclave junto a la costa de Mazarrón.

La recepción fue inmejorable, Cristobal, dueño del establecimiento y artífice del fabuloso menú que degustamos nos relató la historia del restaurante y de cómo había pasado de generación en generación. Una cocina que nació con su abuela y que con el tiempo ha reinventado conforme a las nuevas tendencias gastronómicas y técnicas culinarias, ofreciendo siempre un producto de la mejor calidad.

El menú del que pudimos disfrutar durante nuestra experiencia en La Chara fue el siguiente:

  • Churros de Bacalao con placton
  • Tartar de atún
  • Chipirones la Chara
  • Arroz con bogavante
  • Lubina Salvaje en asado
  • Manitas de cerdo
  • Tarta de calabaza Totanera
  • Los vinos – Blanco Luzon y tinto Portus de Bodegas Luzon

Para aprovechar al máximo la experiencia, nos acompañó hasta La Chara un paladar de lo más crítico que quedó tan sorprendido y maravillado como nosotras, capaz de descubrir el sutil producto diferenciador en cada uno de los platos.

Para abrir boca, Cristobal apostó por sus famosos churros de bacalao, una nueva versión de los tradicionales buñuelos, aderezados con plancton y de textura crujiente se convirtieron en la opción perfecta, para empezar la degustación.

Seguidamente nos trajeron un tartar de atún, aderezado con cítricos y cebollino picado lo que daba una sensación de lo más refrescante y crujiente. Un plato donde pudimos comprobar la calidad del producto en su más pura esencia. Con los chipirones, no pudimos resistirnos a mojar pan, una salsa que nos aseguró era la receta de la abuela mejor guardada, toda una explosión de sabor con tintes agridulces que bien nos hicieron repelar el plato.

¿Quién dijo que el arroz no es buena opción para la noche? Casi se me saltaron las lágrimas de alegría cuando llegó a la mesa un fabuloso plato de arroz y bogavante, el arroz en su punto, el sabor exquisito… poco se puede decir, más que repetiremos.A pesar de creer que nuestros estómagos estaban al borde del “completo”, con el asado de Lubina salvaj llegó una de las especialidades del Chef. Las miradas se cruzaron cuando probamos tal exquisitez, sin duda se había convertido en la estrella de la noche. Intentamos averiguar algunos ingredientes del plato, pero Cristobal no soltaba prenda, un producto de primera con el punto justo de cocción y maravillosa textura, aderezado con una salsa de lo más suave y sabrosa, uno de los imprescindibles a probar en vuestro paso por La Chara ¡Chapeau!He de reconocer, que el último plato cuando lo anunciaron no me hacía mucha ilusión, nunca me han gustado especialmente las manitas, pero como diría un famoso anunció de televisión, yo soy muy de “posjuicios”, y una vez catado me sorprendí a mí misma repelando el plato. Una delicia gastronómica para paladares expertos, con un cocinado de horas que la llevaba a deshacerse en boca.

De postre pudimos disfrutar de una deliciosa tarta de calabaza, de textura firme y suave al paladar. El punto y final perfecto a una velada espectacular.

La cena estuvo maridada con dos vinos: Un Blanco Luzon fresco y aromático y un tinto Portus de Bodegas Luzon, un vino de autor con cuerpo, pero con buen paso por boca.

Desde Shopper estamos encantadas de poder haber disfrutado de este ratico en La Chara, y agradecemos tanto a Cristóbal como a Bárbara Martínez (@barbireando), su buen hacer.

María Huertas

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