Con carácter, amante de la innovación, creativo y de mirada penetrante, así es Fran Hidalgo, director de comunicación de las bodegas Casa Rojo y finalista en la última edición del concurso de sumilleres de la Región. Fiel defensor de la Monastrell, este murciano licenciado en periodismo y comunicación audiovisual ha conseguido aunar su labor profesional con su mayor pasión, el mundo del vino. Una perfecta combinación que lo ha convertido en uno de los profesionales referencia del sector en la Región de Murcia.

¿Por qué decides iniciarte en el mundo de la enología?

Realmente no es algo que decides sino que surge por sí solo. Cuando te gusta comer y beber bien es necesario conocer el mundo del vino. Quizá así surja mi afición por este mundo.  Hoy, como responsable de comunicación de Casa Rojo, mi profesión está muy ligada a este campo. Trabajando aquí es donde más me he especializado, obteniendo hace unos meses el título de sumiller profesional impartido por la Unión Española de Catadores.

¿Qué te supone profesionalmente haber sido seleccionado como uno de los finalistas del concurso de sumilleres de la Región de Murcia?

Una gran alegría y un reconocimiento al trabajo que llevo realizando los últimos meses, pero aún hay muchísimo por recorrer y aún más ¡vino por catar!

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¿Cuál es tu uva favorita? ¿Por qué?

Siento predilección por la Monastrell. Me fascina el potencial que se puede obtener de una uva que vive en un clima extremo y casi desértico como el de la Región de Murcia. Me parece una auténtica superviviente.

Ayúdanos a resolver una “duda existencial” : El pescado y el marisco con vino blanco o rosado y  la carne con vino tinto. ¿Es cierto?

Para nada. Soy de los que piensa que podemos tomar el tinto con chocolate o comer con cava sin tener que esperar al postre. Debemos de ir alejándonos de tópicos e innovar en un sector tan tradicional como es, hasta la fecha, el del vino. Maridajes y combinaciones de vino y comida hay tantos como gustos.  Por supuesto hay platos y vinos que armonizan mejor por una serie de características. Está bien que busquemos esa armonía, pero también es necesario que en otras muchas ocasiones innovemos y salgamos de lo establecido.

Si queremos asistir a una cena y quedar bien sin dejarnos mucho el bolsillo ¿Qué tres vinos nos recomendarías?

Lavia + 2009 (DO Bullas), Castaño Dulce (DO Yecla) y, por supuesto, Macho Man Monastrell (DO Jumilla). Vinos que no superan los 15 euros y que reflejan el gran potencial de la Monastrell en nuestra Región.

¿Qué recomendarías a alguien que desease iniciarse en el mundo del vino?

Curiosidad y pasión. Para mi esos son los dos requisitos impresicindibles.

Cada vez está más de moda las catas de vino y el enoturismo ¿crees que esto es una oportunidad para el sector y para el desarrollo profesional de los sumilleres?

Por supuesto. La gastronomía está de moda. Vivimos un momento gastronómico extraordinario. Antes los más pequeños querían ser futbolistas, hoy quieren ser chefs. La gente sabe cada vez más de gastronomía y demanda comer y beber mejor. En ese saber comer mejor es donde entra el juego el vino y el papel del sumiller.  Lo que tenemos que conseguir es que las catas de vino y el enoturismo no sean una moda pasajera.

Algunas bodegas españolas buscan introducir el vino en los hábitos de consumo de un público más joven (20-30 años), con el fin de eliminar la asociación del vino con conceptos elitistas o snob. ¿Cómo comunicador cómo ves estas políticas de marketing?

Lo veo perfecto. Es necesario mostrar que el vino no es solo para entendidos y gente de dinero. Vamos aprendiendo que nuestro discurso debe de estar más próximo al consumidor final. Pero no todo vale. Hay que medir muy bien el cómo lo “vendemos”. Debemos de educar en torno al vino. Ser capaces de mostrar que tras una botella de vino hay un gran trabajo de agricultores, bodegueros, enólogos, diseñadores, etc. Introducirlo en un público más joven sí, pero sin trivializar.

De las bodegas que ha visitado ¿Cuáles son las que más han llamado tu atención? ¿Alguna bodega pendiente de visitar?

Uf. Aún me quedan muchísimas bodegas por visitar. En España la que más me ha impresionado ha sido Pinord, en el Priorat. Una bodega familiar que apuesta por la agricultura biodinámica. Disfrutar de una copa de Garnacha entre sus viñedos no tiene precio.

Realizado por María Huertas 

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