Pleno agosto, Murcia, 16.30 de la tarde y 35 grados a la sombra. Preparamos el set, en una terraza en el corazón de la capital con vistas a la catedral, parece que la brisa va a dar algo de tregua al sofocante calor. Jaime Lorente llega con plena disposición, siempre impone cierto respeto enfrentarte a uno de los rostros más reconocidos del prime time actual. No hay duda, conoce la cámara y sabe cómo reaccionar ante las indicaciones del equipo, nos sorprende en cada una de sus palabras, sus miradas y sus gestos. Habla de Denver, de la Casa de Papel, de sus años en la ESAD, de su nueva película… y nos deja mudos ante la seguridad y experiencia manifiesta en su discurso. Con tan solo 26 años este murciano está conquistando el panorama nacional, y desde Shopper hemos tenido el placer de conocerlo un poco mejor.

¿Quién es Jaime Lorente?

Nací en Murcia, en el 91. La primera vez que me subí a un escenario fue por mi hermano mayor, porque en la función del colegio de navidad necesitaban un niño Jesús. Él me propuso y ese fue el primer papel que hice de toda mi vida. De hecho, recuerdo que cuando me vi vestido dije: ‘No salgo’. Hasta que llegué a la función y vi a todos los compañeros disfrazados, cada uno de lo que le tocaba. Fue entonces cuando me convencí, me subí al escenario y, a partir de ahí, empecé a participar en todas las funciones del colegio. Estudié en el Buen Pastor, donde conocí a dos profesores a los que les tengo un cariño muy especial que son Carmen Gil de inglés y Carlos mi profesor de física y química. Hacían musicales todos los años, y a mí me volvía loco. Recuerdo la ESO época en la no fui muy buen estudiante, por no decir que era bastante malo, sin embargo, con el teatro era bastante aplicado. Cuando finalicé cuarto de la ESO escogí el bachiller de humanidades, pero una profesora de Lengua y Literatura, Carmen Barberá, me dijo que acababan de aprobar la primera promoción del Bachiller de artes escénicas en Murcia. Fui corriendo y me cambié, hice los dos años y me matriculé en la escuela de Arte Dramático. Allí tuve la suerte de encontrarme al que yo considero mi maestro: Paco García Vicente: Él me acogió y empecé a hacer teatro clásico con él.

Casi todo lo que he hecho ha sido teatro. Empecé con las prácticas en la ESAD y enseguida entré en su compañía, e incluso fuimos tres años de gira a EEUU, algo que fue toda una experiencia.

¿Tenías claro que querías marcharte a buscar suerte en la capital o fue algo improvisado? ¿Consideras que una profesión como la tuya tiene más salidas en ciudades como Madrid o Barcelona?

Lo tenía muy claro, mi compañero de piso con el que vivo ahora en Madrid estudiaba dirección escénica, iba un año por delante de mí y ya nuestro objetivo era irnos a Madrid, vivir juntos y buscarnos la vida allí. Ojalá que la bolsa de trabajo de Murcia pudiera estar al nivel que la de estas ciudades. No al nivel de calidad, porque en Murcia se hace un teatro maravilloso y salen actores increíbles. De hecho, dicen que es la tercera de España a nivel profesional, aunque yo pongo la mano en el fuego afirmando que es la primera. Yo no he tenido ninguna queja, si tuviera que volver a elegir dónde estudiar, volvería a estudiar aquí. Y respecto al teatro que se hace aquí, también puedo poner la mano en el fuego que en Madrid y en Barcelona no se hace. La calidad es muy muy alta.

¿Con qué te quedas? Teatro cine televisión…

Como es una pregunta recurrente, yo muchas veces lo pienso bien. En realidad, no sé decir qué me gusta más. Si me dan a elegir, elegiría el mejor proyecto. Si de repente me ofrecen una obra de teatro que me emociona por dentro, que me mueve vivo y un proyecto de cine de ficción que a lo mejor no me llena tanto… me voy al teatro. Y si de pronto hay una película o una serie que es la leche y una obra que no me llama mucho, en ese caso me quedo con el cine o con la tele. Pero son mundos diferentes, a la hora de enfrentarlo en mi caso, lo hago desde un sitio común, porque creo que el trabajo nace del mismo sitio. Siempre ha habido mucha polémica respecto a los actores de teatro o los actores de cine. Personalmente intento luchar un poco en contra de eso porque me parece una chorrada. Yo soy actor y ya está. Está claro que hay un código, no es lo mismo trabajar con una pértiga que me recoge hasta la respiración que estar trabajando en un teatro de 400 personas. Sin embargo, al final el motor, que es intentar estar conectado con lo que estás haciendo y estar vivo, es totalmente igual.

Últimamente te hemos visto en la tele como Elías Mato, en El Secreto de Puente Viejo y  otros te conocen por Denver en La Casa de Papel. Son personajes que están en el lado oscuro, ¿cómo interpretas o comprendes el papel del “malo”?

El trabajo con Elías y Denver ha sido distinto. Denver tuvo una infancia dura y las circunstancias lo llevaron a ser un poco “kinki”, pero en el fondo es puro amor. Con Elías era diferente, porque era muy mala persona. El ritmo de trabajo en las series diarias es muy diferente. En el Secreto de Puente Viejo grabábamos a machaque. La calidad de todo el equipo de estas series es admirable, conseguir que se emita esa serie al nivel de calidad que tiene me parece brillante. El trabajo que todo eso conlleva es algo muy bestia, grabamos 8 o 9 secuencias diarias, vamos con el agua al cuello porque tenemos que sacar muchas secuencias.

¿Con cuál de los dos personajes te quedas? ¿Elías o Denver?

Me quedo con Denver, pero no entre Elías y él, sino entre todo lo que he hecho. Lo que me ha pasado haciendo a Denver es algo muy especial. El director de la serie decía que había nacido para hacer ese personaje. Cuando leí una separata que nos enviaron al principio no entendía nada. ¿Quién se llama Denver? Lo único que sabía es que tenía que hacerlo yo. He descubierto tantas cosas a través de él que es increíble. Tiene muchos registros, comedia, drama, tensión, mucha violencia, con él he hecho de todo. Lo que me ha pasado con él es increíble.

Leyendo por ahí vemos que la gente comenta que realmente eres el actor revelación de la serie. ¿Qué supone para ti que reconozcan tu labor de ésta manera?

Estoy muy contento y por varias razones. Lo primero que una casa como Antena 3 apueste por una cara desconocida en un prime time lo agradezco muchísimo. Desde las directoras de casting, al productor y director de la serie. Esto es muy complicado que pase, y agradezco que me hayan dejado mostrarme como actor y que puedo hacer millones de cosas. Las críticas positivas vienen de ahí, de que me han dejado trabajar y arriesgar.

Antes de la emisión del primer capítulo tenía miedo, porque pensaba que a veces fui demasiado atrevido, pero por lo que se ve no ha salido tan mal. Estoy contento porque sé que me he esforzado muchísimo, me he dejado la vida y la piel.  Al final trabajamos para la gente que se sienta en el sofá y ve la televisión, para mí ese es mayor premio que un galardón.

La vida del artista es muy dura. ¿Qué claves o consejos darías a la gente que se quiere dedicar a esto?

Esta es la pregunta más complicada. Uno desde dentro, sabiendo lo duro que es, no sabe si atreverse a decir algo. No sé cuáles son las claves, sé que hay una parte de enfermedad positiva en el trabajo, hay algo de obsesión. Mi hermano me preguntaba que qué me da más miedo si no tener dinero para vivir o no tener trabajo. Yo le respondí que no tener trabajo, porque no es una cuestión de dinero. A mí trabajar en esto me completa, desde que decidí meterme en este trabajo tenía muy claro lo que tenía que hacer. Para esto no hay mayor secreto que formarse muchísimo, saber que el camino a la fama es el erróneo. Lo peor que te puede pasar es ponerte de moda, porque duran lo que duran, y yo no quiero ponerme de moda. Prefiero trabajar durante toda mi vida a tener un Goya. Hay que tener los pies en el suelo y no dejarse llevar por cosas que no sirven de nada. Nunca hay que abandonar la formación, por muchas series o pelis que se hagan, nunca hay que olvidar de dónde vienes. Para mí el teatro es gasolina, ponerte delante de tantas personas y actuar es lo que me recuerda quién soy y de dónde vengo.

¿Y los nervios siguen ahí?

Sí, siempre. Soy un miedoso, pero ese miedo no me impide hacer nada, me pongo e intento sacarlo adelante. Si tuviera que dar ahora un consejo a la gente es que en esta profesión sean ellos mismos. Cuando llegué a Madrid fui a ver varias obras de teatro y veía a muchos actores iguales, considero que uno tiene que luchar por sacar su personalidad siempre en todo lo que haga, intentar encontrar la esencia y defenderla a muerte. Mi consejo es que sean honestos y que tengan una carrera honesta.

¿Dónde te podremos ver próximamente?

Ahora estoy rodando una película con Dani de la Torre que se llama “La sombra de la ley”, donde salen Paco Tous, Michelle Jenner, Luis Tosar, Manolo Solo… Con Paco Tous repito, y nos ha tocado grabar cosas muy graciosas, hemos compartido rodaje de La casa de papel y ésta película. Y después empiezo ensayos en Madrid para una producción de teatro con Carlota Ferrer “La casa de Bernarda Alba”, pero con un elenco íntegramente masculino. Estamos cerrando la gira y espero que vengamos a Murcia.

Te deseamos lo mejor y esperamos que vuelvas pronto.

Redacción_María Huertas
Fotografía_C14 Photography
Estilismo_ Nuria Sanmartín
Maquillaje y Peluquería_ Nuria Sendra

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