Emolo nace hace dos años como hobby de una murciana que su nombre bien lo indica, Fuensanta. En este proceso ha pasado a ser una gran firma en boca de mucha gente y que está creciendo a un ritmo vertiginoso. Ya podemos encontrar sus piezas por toda la Región, y es raro la mujer de hoy que no lleva algún completo suyo. Conocemos en profundidad una diseñadora que dará mucho que hablar.

Fuensanta en su taller con sus dos niñas

 

¿Cómo y cuándo decide Fuensanta dedicarse al mundo del diseño?

No se trató de una decisión puntual o que se pueda fijar en el tiempo. Más bien ha sido proceso paulatino que nació fruto, quizás, de un “desengaño” empresarial, un proyecto diferente aunque también relacionado con el mundo de la moda, que salió mal. Sí es cierto que a mí siempre me ha encantado el mundo del diseño, y he estado muy al tanto de modas y tendencias. Y siempre que veía alguna colección pensaba “me gusta pero yo lo haría de éste otro modo o utilizaría otro material…”. Tenía muchas ideas en la cabeza, aunque jamás me planteé hacer yo algo. Y, como digo, fue fruto de un momento un poco “depre”, en que me puse a hacer algunas cosillas para mí. Hasta que un día una amiga vio una de mis piezas, le encantó y me pidió que le hiciera algo para ella. A partir de ese momento todo ha sido una vorágine y esto ha crecido de manera exponencial.

¿Cuándo nace EMOLO como marca?

En esa misma evolución que mencionaba anteriormente hubo un momento en que, lo que empezó un poco como hobby, adquirió un tamaño y volumen relevante. El boca a boca disparó la demanda y algunas tiendas comenzaron a hacer pedidos. Fue el momento en que tuve que plantearme formalizar esta nueva faceta de mi vida, y poner nombre a lo que ya era un proyecto en marcha y con visos de quedarse.

FUEN EMOLO-8

 

¿Cómo defines el estilo de tus complementos?

En un mundo tan enorme y trillado como el de la bisutería, si tuviera que darte un adjetivo que defina el estilo de mis creaciones, creo que sería “fresco”. Al menos con esa mentalidad nació Emolo y esa mentalidad es la que guía mis diseños: aportar frescura. Dar un aire nuevo a lo mucho que se ve en la calle y conseguir sorprender a la gente dentro de la gran oferta disponible. Sorprender con el color, con combinaciones de materiales diferentes, con piezas versátiles que se puedan usar en distintos momentos y mezcladas entre sí, y con la vocación de que mis clientes puedan colaborar en el diseño aportando sus ideas.

¿Es difícil llevar un trabajo, una casa y la vez emprender una nueva aventura empresarial?

Claro que es difícil, sobre todo con hijos pequeños, supone renunciar siempre a algo. Ten en cuenta que en la propia filosofía de Emolo prevalece la naturaleza artesanal y de calidad de sus creaciones. Y eso se traduce en muchas horas de taller. Estoy acostumbrada a sacar tiempo de debajo de las piedras: en la universidad compaginé la Facultad con prácticas en empresas, y una vez acabada la carrera pude conciliar mi trabajo con el doctorado. Así que siempre he tenido unos cuantos frentes abiertos. Pero bueno, hoy trato de dividirme en muchas partes para poder llegar a todo, fundamentalmente a mis hijas, cuya infancia y crecimiento no me quisiera perder por nada del mundo, y por supuesto a mi marido, mi gran apoyo en todo este proyecto. Ellos son mi prioridad absoluta.

¿Planes de futuro?

Seguir creciendo, poco a poco, para que Emolo no pierda su identidad, ese carácter íntimo y artesanal que comentaba antes. Me gusta que los clientes me transmitan sus inquietudes y así tratar de plasmarlas en las piezas. Que participen en su gestación, lo que sin duda luego les reporta mucha más satisfacción al llevarlas encima. Y eso necesariamente dirige la evolución de la firma. Claro que me gustaría crecer, pero no de cualquier forma. Sigo abriendo mercado dentro y fuera de Murcia, no sólo participando en diferentes PopUp, sino también a través de tiendas en otras ciudades, que van haciendo, progresivamente, que Emolo se conozca en más y más sitios. El gran reto pendiente es Internet, tener mi propia web de venta online, pero ahora mismo no doy mucho más de mí con todo lo que llevo encima. Sobre todo porque supondría un salto cuantitativo brutal, y necesariamente tendría que preservar la calidad y personalidad de la firma, que no es tarea fácil.

¿Cuál es la mayor satisfacción que te da esta nueva aventura?

Empezó siendo un shock, sentir que algo que haces tú de manera tan personal gustara a la gente… Al principio me reía en silencio sin terminar de creérmelo. Alucinaba, la verdad. Esa satisfacción inicial se ha ido transformando en un orgullo personal al ver que han pasado dos años, con novedades permanentemente, y la gente sigue respondiendo igual. Siempre que diseño una nueva colección, cruzo los dedos y me da mucho vértigo. Y cuando veo que triunfa, que tiene aceptación y la demanda crece cada día, no dejo de emocionarme. Sinceramente es una satisfacción personal muy grande. Lo mismo me ocurre con la gran cantidad de personas increíbles que estoy conociendo; tanto clientes, muchos de los cuales ya son amigos, como mis colaboradoras en Emolo, que han participado activamente en el crecimiento y desarrollo de la firma. Aprendo mucho de todas y cada una de ellas. Todas ellas suponen el gran valor añadido de este proyecto.

¿Dónde podemos encontrar Emolo?

En tiendas de moda y complementos (en Murcia, Espinardo, La Manga, Mazarrón, Elche, Almería, Torrevieja, Valencia y Madrid) y en los PopUp en los que participo. Trato de llegar al máximo posible de ellos, sobre todo porque me encanta mantener el contacto personal con los clientes y que me transmitan sus sensaciones. Y, ¿por qué no? Para que le pongan cara a una firma y que vean que detrás de cada pieza hay un equipo de personas que hacen que Emolo exista. Cada vez somos más las personas que formamos Emolo, cada una de ellas vitales para mí.

Además, podéis encontrar a Emolo en Internet a través de www.emolo.es y de mis cuentas en Facebook, Twitter e Instagram, (@emoloatrezo)

 

Fotografía: Vic Soriano

 

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