El pasado sábado 4 de noviembre disfruté de una única jornada musical con un formato fuera de lo normal, el Festival Deleste presenta sus conciertos en el Espai Rambleta, un auditorio ubicado en el pleno centro de Valencia. Comenzamos el día con el directo del maestro Enric Montefusco, que consiguió que el público saliese de la sala principal al hall del edificio como si él fuese el mismísimo mesías y el público sus fieles, una vez fuera, sin micrófonos ni equipo de sonido, finiquitó su concierto de una forma impecable.

Tras una pequeña pausa, llegaba el turno de los Cala Vento, que reventaron el escenario de la planta baja con “algo de ritmo, algo de salsa”. Parece mentira que con tan sólo dos componentes, Aleix y Joan, se pueda formar un sonido tan brutal, un sonido que consigue que el público hambriento (eran las dos y media de la tarde) baile como nunca y lo dé absolutamente todo.

El segundo artista en abarcar el escenario que personalmente califico como “el principal” (únicamente porque era más grande), fue Samuel Reina, que se encontraba entre nosotros por el ser el ganador del concurso Vinilo Valencia, el cantautor nos ofreció a los que estábamos ahí sentados un concierto lleno de armonía, creando una atmósfera ideal para presentar Alarms. Seguidamente se lanzarían sobre el mismo escenario Dûrga, dieron un concierto cargadísimo de energía y, que desde luego me será difícil de olvidar.

Después de la intensidad vivida, volví a bajar las escaleras para ocasionar el encuentro que llevaba tanto tiempo esperando; iba a poder ver a Paula Jornet, Pavvla, en directo. La puesta en escena y el concierto en toda su totalidad no me defraudó, lo que sí faltó fue silencio por parte del público, que se mostraron en su faceta más irrespetuosa… Sin tener esto en cuenta, el directo de esta artista me pareció sinceramente de lo mejor del festival, e intento hablar de la forma más objetiva posible. Ese mismo sábado hacía un año de la presentación de su primer trabajoCreatures, la artista consiguió hacer una mezcla brutal entre versiones de otros grupos y sus propias canciones que consiguieron dejarme con más ganas de verla de nuevo subida a un escenario.

Minutos después Penny Necklace tomaron relevo y consiguieron con creces rellenar el vacío que me había dejado el concierto anterior, Odette era el centro de atención, algo que no podría haber sido posible sin el envolvente sonido del resto de la banda. Y escaleras arriba me encontré con los hasta para mi entonces desconocidos Public Service Broadcasting, estos londinenses me consiguieron hipnotizar con su sonido hasta que terminé cantando “I believe, I believe in progress”.

Una vez finalizado el concierto volví a descender hacia el escenario Zummo Living  Culture para ver a la segunda propuesta internacional del festival, The Wedding Present, que se mostraron en su línea habitual y nos ahogaron plácidamente con el sonido de sus guitarras.

Ascendí, y ahí estaban los que me hicieron disfrutar en unos cuantos festivales veraniegos, Apartamentos Acapulco, los granadinos hicieron que lo flipase una vez más, no solo porque trajesen consigo la nostalgia de la estación pasada, sino porque la cierta melancolía que trasmiten sus canciones se convierte en plena felicidad cada vez que los escucho en directo.

Descendí para alcanzar el clímax en el concierto de León Benavente, no sabía cuanta gente había en el festival hasta este concierto, que reventó en todos los sentidos el escenario Zummo, Abraham contagió su ánimo a todos los valientes y puso, muy a mi pesar, la guinda final a este día.

Salí a la terraza a tomar la última copa, cuando para mi sorpresa apareció DJ Bilbadino con el único objetivo de hacernos bailar a todos los que nos habíamos quedado con ganas de más, y nos sació… Pero aún tengo un regustillo que hace que quiera escuchar más del Deleste y así poder volver el próximo 2018, porque un festival gourmet -como ellos mismos dicen- siempre será algo increíble.

Realizado por Paula Reverte Peñalver

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