20 años de Sonorama

Desde hace ya algunos años lleva celebrándose (nada más que 20) en Aranda de Duero uno de los festivales más importantes de la escena musical española, para el que todavía no esté en contexto, me refiero al Sonorama Ribera. Casi una semana de música ininterrumpida que inunda las calles y plazas de Aranda, para más tarde teletransportarse al recinto principal y conseguir que cada día se disfrute de actuaciones increíbles. El madrugón del miércoles para llegar hasta Arada fue importante, ya que no podía perderme los conciertos programados en el escenario del camping. Después de montar el refugio bajo los árboles que más sombra proyectaban me acicalé y encaminé la senda de tierra que desembocaba en el recinto de conciertos. Llegué a tiempo para ver a Rufus T. Firefly, la banda encabezada por Víctor Cabezuelo es sinónimo de delicadeza y buen hacer. Su último trabajo titulado Magnolia es una pequeña obra de arte de la música española y haciendo apología de los adjetivos que les caracterizan dieron un gran show, donde interpretaron temas tan representativos como Pulp Fiction o Nebulosa Jade. Justo después era el turno de Luis Brea y el Miedo, sus conciertos son la leche, toda persona que lo haya visto sabrá de lo que hablo. Es capaz de armar una fiesta en menos que canta un gallo y en el Sonorama no iba a ser menos. Cabe destacar que hubo preeminencia de temas de su anterior trabajo homónimo como Mil Razones, Discotecas, Más de Veinte o El Verano del Incendio. También regaló canciones de su nuevo álbum Usted se Encuentra Aquí donde destacaron El Kraken, Como una Ola o Nueva Generación. El broche final a la actuación lo puso él cantando entre el público Automáticamente. ¡Viva la madre que parió a Luis Brea joder!

Sin que me diera cuenta amaneció una fría mañana de jueves y me preparé como pude para bajar a los escenarios del pueblo. Allí estaba de buena mañana, en la Plaza de la Sal, un artista diferente, atemporal e irreverente como es Vurro. La propuesta musical es muy interesante, algo inusual y diferente que no se ve todos los días, pero la actuación quedó empañada por los problemas de sonido del escenario. Los altavoces no paraban de dar chispazos, pero llevó por bandera el conocido lema “The Show Must Go On” enfrentándose a las adversidades y pudiendo cuadrar el concierto. Espero poder verlo en otra ocasión sin tantos problemas. Recargué las pilas y volví a la misma ubicación para ver a la banda natal de Alburquerque Supertennis. Un directo incendiario, con mucha guitarra y mucha caña donde hicieron un recorrido por su primer trabajo titulado Mañana. Seguidles la pista a estos chicos, estoy seguro que van a dar que hablar en un futuro no tan lejano. Me quedé con gana de traca y subí a la Plaza del Rollo para ver a uno de los Djs de la Región de Murcia que lo está petando, el mismísimo Angel Lillo, que hizo su particular regalo de cumpleaños al Sonorama con una sesión plagada de éxitos de la música española, un set para enmarcar.
Entre unas cosas y otras se mi hizo la hora de salir por patas del pueblo para correr al escenario principal, tenía que ver a uno de los grandes artistas presentes en este festival, el ilustre Nacho Vegas. Regaló canciones tan reconocidas como Ciudad Vampira, pero consiguió que las lágrimas inundaran mis mejillas con El Hombre Que Casi Conoció a Michi Panero y La Gran Broma Final. Hacía años que no me emocionaba tanto en un concierto, gracias Nacho Vegas por recordarme que todavía tengo sentimientos. Me reconstruí como pude para ver el concierto 20 Años De Sonorama, donde desfilaron diferentes artistas influyentes de la música española interpretando temas propios y de otras bandas representativas. Enric Montefusco interpretó Adelante Bonaparte, Kuve junto a WAS hicieron lo propio con Toro de El Columpio Asesino, Gabriel de Shinova dió un aire nuevo a Emborracharme de Lori Meyers y el culmen de la jugada lo puso Xoel López acompañado de todos los artistas participantes en el homenaje interpretando Que No de Deluxe Gracias al Sonorama ese concierto va a estar clavado en mi puta retina hasta el día que me muera. Poco después daría lugar uno de los shows más esperados del festival, Loquillo saltaba al escenario para ponerlo todo patas arriba. Sobredosis de Rock&Roll inyectada por el mismísimo Rey del género en nuestro país. Un auténtico portento en el escenario que hizo las delicias del respetable con las tres efes Feo, Fuerte y Formal y poniendo la guinda del pastel a su actuación con Cadillac Solitario. La última actuación que pude disfrutar la noche del jueves fue Amaral, Juan y Eva se consagraron como uno de los grandes triunfadores de esta jornada con un concierto épico. El show estuvo compuesto de temas como Estrella de Mar, Marta, Sebas, Guille y Los Demás, o El Universo Sobre Mi. Fue una de esas actuaciones que pasará a los anales de la historia del Sonorama, por mucho que intente escribir aquí lo que viví, no podría ni acercarme a lo que pasó. Tengo guardado cada frame en el pecho.
El viernes también me tocó madrugar para ver a la perla granaína Apartamentos Acapulco que cargaron de Shoegaze y Noise-Pop la Plaza de la Sal, son pura potencia y sutil delicadeza a la vez, algo que sobre el papel parece imposible pero que cuando los ves en directo empiezan a cuadrarte los esquemas. Nunca me cansaré de verles tocar Scarlett o Romance de Verano. Otra vez se me fue de las manos en el pueblo y tuve que volver a salir corriendo a ver a Iván Ferreiro, presentaba por primera vez en Aranda su último trabajo titulado Casa, un concierto más que correcto que consiguió que esbozara una sonrisa con temas como El Viaje De Chihiro y Cómo Conocí a Vuestra Madre. Escasos minutos después fui a ver a Coque Malla y me sorprendió para mal, me pareció un concierto soporífero, pesado e interminable con aires rancios, nada más que decir. Todo lo contrario que Sidonie, siempre que los veo tocar dejan al público afónico, tirado por los suelos y con la suela de las zapatillas destrozadas. Está claro que Marc y los demás saben lo que hay que hacer para que los ánimos no decaigan en ningún momento. El videokaraoke de No Sé Dibujar Un Perro, la hecatombe de Carreteras Infinitas o el macromultitudinario coro de los asistentes con Estáis Aquí conforman un batido que todo el mundo tiene que beberse al menos una vez en la vida, en resumidas cuentas, una gran actuación de la banda. Para las dos actuaciones que quedaban no me moví del escenario Aranda de Duero. Primero vi a Niños Mutantes que cuajaron una enorme actuación diluida por un sonido de ensueño (pese a los problemas de sonido de ese mismo escenario la noche anterior), a eso hay que sumarle que Como Yo Te Amo y Errante derriten a cualquiera, así que todo marchaba según lo previsto. Me quedé clavado en el mismo sitio cervecita en mano esperando a Xoel López, uno de los mejores directos de la escena actual y de los artistas más influyentes de los últimos años. Como no podía ser de otra manera regaló una auténtica pieza de maestría materializada en canciones como Tierra. Ya lo dije en su día y lo pienso mantener, Xoel López genio y figura hasta la sepultura. Las piernas y la garganta no me aguantaban más y con esto di por finalizada la jornada de viernes.
El sábado se planteaba fuerte, debido a que la primera banda que iba a ver eran los argentinos El Mató a un Policía Motorizado, enmarqué mi ruta dirección al escenario El Charco y allí estaba Santiago rodeado de todos sus motorizados. Menudo conciertazo, el sonido en directo es sencillamente brutal, además su último álbum La Síntesis O´Konor es la leche, dicho esto ya estaba todo preparado para que dieran uno de los mejores conciertos del cumpleaños del Sonorama. El setlist tuvo gran presencia de temas de se nuevo disco como El Tesoro, El Mundo Extraño o La Noche Eterna, además hicieron un recorrido por temas de sus anteriores trabajos como Más o Menos Bien, Yoni B, Chica de Oro y Mujeres Bellas y Fuertes. A primera hora de la tarde no podíamos perdernos a nuestros paisanos Viva Suecia, que de nuevo levantaron al festival. Un escenario que, a pesar del calor y el horario, se volcó con la banda murciana, vibrando en cada uno de sus temas. Después descansé un poco para coger fuerzas y poder aguantar por la noche. Así fue, tras un breve descanso enfilé el recinto para ver a  Lori Meyers. Pese a los problemas de sonido pudieron hacer su concierto sin pena ni gloria, tengo la ligera sensación de que están un poco quemados o eso sentí yo, ya que les he visto muchísimas actuaciones más potentes que la ofrecida en el Sonorama. En el setlist no hubo ninguna novedad, salieron a matar con temas como Emborracharme, Mi Realidad o Alta Fidelidad. Después venía la sorpresa, la tarta de cumpleaños del festival, el merecidísimo regalo de veinte cumpleaños. El escenario Ribera del Duero se atestaba de curiosos para ver que banda sería el regalo. Todo estaba tapado con una gran tela blanca, pero en el momento que sonaron los dos primeros segundos de Segundo Premio me eché las manos a la cabeza y dije para mis adentros “No puede ser, son Los Planetas“. Una de las mejores actuaciones de la banda que recuerdo haber visto, quizá al sonido del escenario le faltaba algo de potencia, pero no logró empañar ese concierto dedicado a todos los que después de veinte años habían apoyado el festival, a los que habían crecido con él, a los que se lo merecían, yo me sentí una de las personas más afortunadas del mundo por haber podido estar ahí y presenciar ese momento. El buque insignia de la música “independiente” logró una actuación para el recuerdo, hicieron un recorrido que abarcaba prácticamente todos sus discos, pasando por Parte De Lo Que Me Debes, David y Claudia, Islamabad, Santos Que Yo Te Pinté, Jose Y Yo, además de poner a tono al personal con Un Buen Día y Alegrias Del Incendio y cerrar una gloriosa actuación con De Viaje. Me dejaron flipando, así que medio petrificado me quedé en el mismo escenario para ver una de las sensaciones del momento, Shinova. Os aseguro que se encuentran entre los grandes triunfadores de este aniversario, menudo concierto más potente e impetuoso. El trabajo que les ha dado el reconocimiento que se merecen se titula Volver y copó toda la actuación de la banda sobre el escenario principal. Niña Kamikaze, Qué Casualidad, Doce Meses, Volver acompañados de Rozalén y Para Cambiar El Mundo son solo una muestra de lo que ofrecieron en el Sonorama. Creo fielmente que Shinova se va a comer el mundo. Por último me acerqué a ver el artista sorpresa del escenario Aranda de Duero y se me desencajó un poco la mandíbula al ver que salía Monarchy, la banda de Electro-Pop puso toda la carne en el asador y consiguió que toda Aranda se pusiera a bailar con The Phoenix Alive, su particular versión de Lithium, Disintegration o Dance Like Hell.
Con esto acabó (para mí) la fiesta de cumpleaños del Sonorama, una celebración que duró casi una semana y donde intenté estar a la altura de las circunstancias y aguantar como un campeón. Desde Shopper Magazine deseamos encarecidamente que podamos estar con vosotros año tras año y que en el cuarenta aniversario Aranda de Duero siga luciendo igual de bien. ¡Larga vida al Sonorama, por veinte años más!
Redacción_ Javier Sierra
Fotografía_ Rafa Rubiales
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