Entrevista Lidó Rico

Sabe cómo actuar ante la cámara, el fotógrafo se deja guiar por su creatividad. Cada rincón, cada pared de la construcción le parece un lienzo. De inmensa amabilidad y permante sonrisa, nadie diría que estamos ante el artista contemporáneo que más joven entró a formar parte de los fondos del Museo Reina Sofía. Pura reflexión, trabajo e inspiración.

En la actualidad eres uno de las figuras centrales dentro del Arte Contemporáneo del panorama artístico nacional, pero si tuvieras que definirte con tus propias palabras tanto personal como profesionalmente ¿Quién es Lidó Rico?

Una persona currante, exigente y comprometida con su trabajo, alguien que ama su profesión sin medida y sin ningún tipo de tasa, alguien  que piensa  sin  complejos que el arte contemporáneo es capaz de cambiar el mundo y mejorar a las personas, alguien que lucha por encontrar algunas claves que nos ayuden a comprender y descifrar los misterios de nuestra vida, una persona en la que su trabajo y su existencia son una misma cosa y que mantiene una rigurosa defensa de su actitud frente a todo lo que se le ponga por delante.

Una de las características de tu obra reside en tu manera de investigar el cuerpo como lugar de conflicto. Una visión generalmente transgresora, que hace a las mentes trabajar, pero cuyo significado no resulta incomprensible al amplio público ¿Por qué decides emplear tu propio cuerpo como elemento o herramienta a la hora de reproducir tus obras? ¿Qué recursos u opciones te plantea a la hora de transmitir aquello que deseas? 

Empleo mi cuerpo por necesidad, no me gustan las distancias y necesito continuamente tomar conciencia de mi piel, somos blandos y lo blando carece de credibilidad quizá por eso mis cuerpos aparecen catalizados, el proceso de sumergir mi cuerpo en escayola, visto desde fuera es del todo irracional, pero responde a una investigación, a una mecánica, a una filosofía, que comenzó hace 30 años. Creo que la realidad invisible, tiene mucha más fuerza que la que vemos, por esta razón, ese duro proceso creativo queda dentro de la obra, cuando el espectador observa una de mis piezas, no solo ve un resultado, está viendo toda la fuerza y el desgaste que se ha necesitado para realizarla.

Igualmente, gran parte de tus obras presentan expresiones de cierto cariz histriónico ¿podrían traducirse en un reflejo de la sociedad en que vivimos?

Socialmente vivimos abducidos por la cosmética, cada vez más lejos de nosotros mismos y rendidos a la apariencia, estos conceptos están en mi cabeza, las muecas que aparecen en mis piezas son fruto de un trabajo visceral e intuitivo, no soy consciente de si esa causa-efecto existe.

En algunas entrevistas mencionas que tu obra es “para todos” ¿Es complicado llegar hasta el público general a través de una disciplina como es el arte contemporáneo? ¿Consideras que en ocasiones el desconocimiento de la mayoría provoca una concepción peyorativa del mismo?

Hay muchos intereses creados en este mundo que han dejado de lado y alejado al público de algo tan natural como debe ser el arte contemporáneo, y está ligado a otra cosa que siempre he pensado y es que la soberbia es la cáscara donde se aloja la ignorancia. Somos personas que trabajamos para personas, para mí, obra y espectador tienen la misma importancia, no es necesario ser un erudito ni entender las verdades del barquero, únicamente hay que aprender a mirar sin complejos, a relajarse, tenemos un problema sistémico y de raíz porque vivimos en la sociedad del miedo y la manipulación, donde nuestras decisiones están mediatizadas, vivimos dentro de una cárcel con un falso sentido de libertad, vivimos por y para el dinero, amasando y aparentando con la misma velocidad. Desgraciadamente nos olvidamos de aspectos troncales y fundamentales de la vida como son la autenticidad de nuestra  propia opinión y de nuestra propia  conciencia. El verdadero poder que tiene el arte está en plantear realidades alternativas que nos ayuden a conocernos mejor para avanzar en la búsqueda del conocimiento, toda obra de arte tiene el deber de ser un espejo donde poder mirarse, donde poder eliminar esa cosmética de la apariencia que se nos pega en la vida desde que nacemos como un chicle al zapato.

Para entender el arte contemporáneo es fundamental cambiar los códigos visuales que gran parte de la sociedad tiene filtrados hasta la médula, la artesanía está en las antípodas de la esencia que pretende transmitir un lenguaje contemporáneo, son conceptos antagónicos, para  poder entender mi trabajo es fundamental que el espectador asuma que la única artesanía que se va a encontrar es la emocional, es muy digno ser un virtuoso  del pincel,  del bronce o del mármol,  pero la importancia no está en la superficie sino en el contenido. Trabajar con la mentira o con la pose debe de dar mucho trabajo, por eso siempre he intentado ser práctico y honesto,  trabajar con la verdad o por lo menos con la concepción que yo tengo de ella. No entiendo el arte desligado de la pasión, de la intuición;  mira, nos emociona cierta música sin saber lo que dice, sin entenderla y de repente nos altera hasta físicamente sin saber el por qué, pues apliquemos esas mismas pautas a la hora de contemplar una obra de arte

 

Uno de los proyectos que más ha captado la atención del público durante los últimos años dada su innovadora perspectiva y su cariz transgresor es Genoarquitecturas, realizado en colaboración con el neurofisiólogo Kuei Y. Tseng de la Universidad de Chicago y el Neurobiólogo de la Universidad de Murcia Jose Luís Ferrán,  ¿Podrías explicar a nuestros lectores en qué consiste esta obra? ¿Cuál es el objetivo que persigue? ¿Cómo ha resultado la colaboración entre disciplinas tan dispares como resultan a primera vista el arte contemporáneo y la medicina?

Genoarquitecturas es un proyecto que comenzó hace tres años, el propio desarrollo de mi trabajo necesitaba subir un peldaño, ir más allá del propio cuerpo. Tras mucho trabajo y después de conseguir todos los permisos oportunos lo pusimos en marcha. Creo que para avanzar en el conocimiento es necesario establecer sinergias entre diferentes disciplinas, sumar. En este caso, tras hablar con ellos me di cuenta que su búsqueda tenía aspectos muy similares a la mía. Arte y ciencia podían ayudarse, acercando sus investigaciones al público a través del arte, para ello realizamos diversos moldes de cerebros humanos reales, además pude disponer del material biológico que ellos descartaban en sus investigaciones, con esta base y escuchando a los neurocientíficos, se desarrollaron las ideas a través de nuevas piezas. El resultado está generando mucha expectación, ya hemos realizado cinco exposiciones del proyecto en diversas galerías y universidades españolas, cada una de ellas aborda una temática diferente, desde el alzhéimer a las adicciones. Es un proyecto vivo en el que desarrollamos conceptos conforme avanzan sus investigaciones. Para el próximo año, nos han solicitado otras tres universidades la posibilidad de llevar el proyecto a sus salas. Genoarquitecturas está formado por un gran equipo, a parte de los neurocientíficos, hay personas de distintos ámbitos, entre otros,  el profesor de BBAA de la universidad de Murcia Jesús Segura, un experto en comunicación y empresa como Victorio Melgarejo o el director del departamento de comunicación y psicología social de la Universidad de Alicante Enric Mira.

Se acaba de inaugurar CORPUS en el MURAM, Museo Regional de Cartagena y en el Palacio Aguirre, una exposición retrospectiva que repasa treinta años de tu trayectoria, ¿qué ha supuesto para ti y que proyectos tienes para el futuro?

El esfuerzo ha sido descomunal, llevamos trabajando más de un año en este proyecto en el que ha habido implicadas muchas personas. El director del MURAM, y comisario de la muestra, Juan García Sandoval, así como todo su equipo, han demostrado una gran profesionalidad. Cuando esto ocurre las cosas se hacen fáciles, las sinergias funcionan. Corpus se refiere al cuerpo, pero también al conjunto o cuerpo de piezas seleccionadas y que han sido fundamentales en mi trayectoria como base de una constante investigación. Se pueden ver obras desde finales de los años 80 hasta el 2015, me hace realmente feliz que todos los murcianos tengan la posibilidad de visitar esta exposición, que en el fondo es un viaje, una declaración de intenciones, una vida narrada a través de la materia. En un par de semanas me voy a Turquía, inauguro la exposición titulada Do you have any idea? con mi galería de Estambul  RenArt Gallery & Consultancy, en pocos meses a Berlín a inaugurar otra muestra con Luisa Catucci Gallery mi galería alemana.

Redacción_ María Huertas
Fotografía_C14 Photography

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