Es muy común confundir la sensación de hambre con ansiedad. Unas ganas irreprimibles por algún alimento en concreto, generalmente dulce o comida basura y devorarlo ávidamente y prácticamente sin masticar, es algo que en algún momento cualquier persona puede experimentar, y que no existe tratamiento que lo elimine de un día para otro, pero sí puede ser controlable. ¿Te reconoces en alguno de estos comportamientos? Nada más llegar a casa lo primero que haces es rebuscar en el frigo o en la despensa. No sueles sentarte a comer, coges cualquier alimento mientras haces otra actividad. Picas entre horas porque no sueles hacer comidas completas a las horas habituales. El desayuno suele ser a media mañana y por tanto a mediodía no sueles tener hambre. Y lo más importante…la cena es muy tarde, calórica pero con falta de nutrientes, es decir, quesos curados, embutidos, bocadillos, fritos, chocolate, dulces, hamburguesas acompañados de bebidas azúcaradas, cerveza o vino. Además el trastorno de la ansiedad se debe a un problema emocional que se enmascara con la comida. Puede ser por aburrimiento o por el contrario coincidente con un pico laboral o un cambio en la situación personal como puede ser un nuevo miembro en la familia.

Muchas veces encuentro en la consulta que pacientes me dicen que no pueden controlar el impulso por comer, claramente tiene que ver con la ansiedad que sentimos. El descanso insuficiente y el insomnio favorecen la ansiedad, ya que las hormonas leptina y la grelina asocian la falta de descanso con la sensación de no quedar satisfecho con las comidas.

Las recomendaciones para controlar la ansiedad, son las siguientes.

  1. Un desayuno equilibrado. Realizarlo máximo 40 minutos después de levantarnos. Incluye un vaso de leche desnatada, soja o de avena, 40 gramos de pan integral o cereales con tomate y proteína (jamón serrano, pavo, queso fresco, lomo embuchado), o un huevo cocido. Una pieza de fruta piña o kiwi son las más adecuadas.
  2. Realizar las cinco comidas al día. El objetivo es no llegar con mucho apetito y controlar los picos de azúcar. Aumentar los vegetales verdes como espinacas acelgas, alcachofas. Incluir en nuestra alimentación las legumbres y/o fibra integral a diario, el objetivo es mantenernos saciados durante más tiempo.
  3. ¿Tienes hambre entre horas? Unas 10 almendras, 3 nueces o 6 pistachos, una manzana o una infusión de manzanilla, valeriana, tila, menta o jengibre te ayudarán en tus objetivos. Los frutos secos tienen alto contenido en magnesio y ayudan a eliminar la tensión mental.
  4. Realizar alguna actividad física. Pilates, Yoga, Meditación son los más indicados ya que a través del control de la respiración nos ayudarán a combatir la ansiedad en situaciones complicadas. La ansiedad está directamente relacionada con la falta de ejercicio físico. A través de la realización de ejercicio liberamos serotonina que nos ayudará a sentirnos mejor es el mismo placer que se produce al comer dulces, o alimentos calóricos. Es recomendable realizar la actividad física en grupo, ya que el contacto con otras personas hará que desconectemos nuestra mente de los problemas y nos sintamos acompañados.
  5. Evitar los alimentos excitantes como café, té, chocolate, bebidas energéticas. Aumentan los niveles de adrenalina y la ansiedad.

Una alimentación variada y equilibrada debería contener todos los grupos de macronutrientes (Hidratos de carbono, proteínas y lípidos)y micronutrientes (vitaminas y minerales).

Sé feliz, visualiza los momentos buenos, aprende a valorar lo que tienes y disfrútalo. Y por supuesto sonríe. Con el Método Cuhidaté by Gema Hidalgo, hay un día libre a la semana y puedes disfrutar de un capricho como por ejemplo una hamburguesa, pizza etc… así tu ansiedad se verá notablemente reducida, y disfrutarás más de tu regalo.

¡Empieza HOY tu nuevo Estilo de Vida!

Gema Hidalgo

Nutricionista, nº colegida MU00158

www.cuhidate.com

Teléfono: 626 72 60 30

Consulta: Plaza Camachos, 12 1ºB Murcia

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